Ir al contenido
tapik.app

Novedades del TPV de hostelería

Todo lo que ha aprendido a hacer Tapik en bares y restaurantes, y para qué sirve: 42 cosas, probadas en locales de verdad. Lo trae la última versión; si ya lo usas, solo hay que actualizar.

La sala y las mesas

Lo que pasa entre que el cliente se sienta y se levanta, sin perder una cuenta por el camino.

Eliges la mesa antes de pedir

El TPV no deja añadir nada hasta que eliges mesa (o barra). Se acabaron las cuentas que se quedan colgadas de ninguna parte.

Lo que añades se va solo a cocina

Entras en la mesa, añades y sales: lo nuevo viaja a cocina sin tocar «Enviar». Solo lo nuevo: si pasas de 2 a 3 cañas, va una.

Vuelves a tu zona

Al enviar, el TPV te devuelve al plano de la zona de esa mesa, no a la que estabas mirando de pasada.

Mover y unir mesas entre zonas

Pasar una cuenta de la terraza al salón, o juntar dos mesas de zonas distintas, funciona a la primera.

Sin esperas al entrar en una mesa

La mesa se libera al salir. Antes, el siguiente camarero podía esperar hasta 37 segundos.

Lo enviado a cocina, tachado

En la cuenta, lo que ya ha salido hacia cocina aparece tachado. Si solo ha salido una parte, ves «1 a cocina · +2 nuevos».

Anular algo que ya estaba en cocina

Si quitas una línea que ya se había enviado, la anulación sale por la impresora y por la pantalla de cocina: nadie la prepara por error.

Toda la mesa es el botón

Se pulsa en cualquier parte de la mesa del plano, no solo encima del número.

Pasar una cuenta al otro local

Para quien tiene dos locales: la cuenta de una mesa pasa a la mesa del otro, con el precio que se cobró aquí y sin perderse si falla el viaje. Se activa a petición.

La cuenta y el cobro

Las cosas pequeñas que cada día se hacen veinte veces, ahora en un toque.

Nota por producto

«La salsa aparte», escrita en el momento. El TPV recuerda las ocho últimas y las ofrece como botones; sale en la comanda de cocina.

Descuento en euros o en porcentaje

Al pulsar Dto, el TPV pregunta cómo: 0,35 € o 0,35 %. Y puedes descontar solo una unidad de una línea de varias: la línea se parte sola.

Combinados con su refresco

Un grupo «Formato» (chupito, copa, combinado) con el porcentaje que quiera cada negocio: cada botella conserva su precio. Al elegir combinado, el TPV pregunta con qué; el refresco va incluido.

Formatos editables desde el propio TPV

El encargado cambia los formatos y sus precios sin entrar en el programa de gestión.

Buscar un tique

Por mesa, importe, hora o día. Al cerrar un tique se vuelve a la lista, no al TPV.

Reimprimir

Los últimos tiques y las últimas 25 comandas. Las comandas salen marcadas como COPIA, para que nadie las confunda con una nueva.

Consumo propio, invitación y merma

Se pone en la cuenta lo que sale, el TPV pregunta el motivo y la cierra sin cobrar. Sin facturas de 0 € que ensucien la facturación, y con el detalle en el cierre de caja.

«Hoy no tenemos»

Marcas un artículo como agotado con un toque, desde el TPV o la PDA: sale en gris y desaparece también de la carta QR del cliente.

Cocina, barra e impresión

Cada comanda sale donde se prepara, sin que nadie la cante dos veces.

Cada zona, a su sitio

Barra, cocina, postres: cada zona de preparación con su impresora y/o su pantalla. Lo de la barra sale en la barra; los platos, en la cocina.

Impresoras de red, una cocina para dos locales

Impresoras de tiques por IP en la red del local. Dos locales que comparten cocina pueden compartir también su impresora.

Monitor de cocina y quiosco en Android

Cada pantalla de cocina escanea el QR de su zona. El quiosco deja que el cliente pida y pague él mismo.

Carta QR y pedidos del móvil

El cliente llama o pide desde su móvil, y el local se entera al instante.

Llamar al camarero y pedir la cuenta

Desde la carta del móvil. El aviso llega a todos los terminales a la vez: una campana que suena, vibra y se pone roja a los 3 minutos. «Voy» lo da por atendido; «Abrir» te lleva a la mesa.

El camarero confirma el pedido

Opcional. El pedido del cliente espera: suena la campana, el camarero ve las líneas y elige «Aceptar y enviar a cocina» o «Rechazar».

No va a cocina hasta cobrar

Para sitios de recoger o quiosco: al aceptar no se imprime nada y la comanda sale cuando se cobra.

El equipo y sus permisos

Cada uno ve y puede lo suyo, y todo queda apuntado.

Camarero, encargado y gerente

Cada nivel ve y puede lo suyo. Lo que no puede usar no se pinta: la pantalla gana sitio en vez de llenarse de botones en gris.

Permisos por casillas

El gerente decide empleado a empleado: caja, informes, precios, carta, plano, configuración, empleados y ficha del artículo. Un camarero puede cerrar caja sin ser gerente, si así se quiere.

PIN personal

Se pide una sola vez al elegir empleado, nunca en cada venta. Se comprueba en el servidor, hay bloqueo por intentos fallidos y cada uno puede cambiar el suyo.

Empleados desde el propio TPV

El gerente da de alta, cambia el nivel y da de baja (las ventas ya hechas conservan su nombre), con la foto hecha con la cámara del móvil o de la PDA.

La cara del empleado en la cabecera

Se ve de un vistazo quién está conectado en cada aparato.

Registro de actividad

Quién abrió qué mesa, qué descuentos hizo, qué quitó, cuándo cobró y desde qué terminal. Con filtros por empleado, fecha, mesa y tipo. Si se va la línea, los apuntes se guardan en el aparato y salen al volver.

Fichar desde el TPV, con tu PIN

Con el control horario de GestioERP puesto, el camarero y el encargado fichan entrada, pausa y salida desde Opciones con el mismo PIN que ya usan para vender: sin segundo PIN. El fichaje queda sellado en el registro de jornada (art. 34.9 del Estatuto de los Trabajadores), con la hora, la pausa y desde qué terminal.

Caja y cierres

Saber qué ha facturado cada uno y cerrar el día sin sustos.

El cierre, solo por el encargado

Se hace desde cualquier TPV o PDA. Si quien está delante es camarero, el TPV pide el PIN de un encargado.

Fondo y cuadre por empleado

Cada empleado empieza con su fondo (una vez al día). Al cerrar ves lo que ha facturado cada uno, cuánto en efectivo, cuánto en tarjeta y cuánto tiene que entregar.

La anotación del día

Al cerrar: lluvia, fiesta mayor, partido… con sugerencias de un toque. Sale impresa en el tique Z y el gerente la consulta después, por fecha, para comparar días.

No deja cerrar a medias

El TPV no cierra con una venta sin acabar, con tiques aparcados o con mesas abiertas.

La apertura, una vez al día

La apertura de caja se pregunta una vez al día, no cada vez que alguien entra.

Stock, si lo llevas

Un interruptor por negocio. Un bar normal no cuenta botellas: lo deja apagado y no cambia nada.

Lo que sale del local sale del almacén

Encendido, descuentan existencias los platos del menú, la bebida del combinado, las mermas, el consumo propio y las invitaciones. Y los escandallos restan sus ingredientes.

Se ve lo que queda

Un punto verde, naranja o rojo en cada artículo y un filtro por disponibilidad, también en hostelería cuando el negocio lleva stock.

La pantalla, más cómoda

Menos botones a la vista y más sitio para lo que importa: la cuenta.

Más cuenta en el móvil

El teclado y los botones se pliegan: en un móvil caben unas cuatro líneas más. «Enviar comanda» y «Cobrar» no se pliegan nunca.

Botones de icono que caben

Con la barra plegada salen los botones solo con icono, los que quepan según el ancho; el resto, en «Más». Tocar uno no despliega la barra.

Opciones en dos columnas

El menú de Opciones ya no se sale por abajo en tabletas y TPV pequeños, y al cerrar una opción vuelves al menú. En pantallas grandes la configuración también va a dos columnas.

Los aparatos

Un mismo programa en el ordenador, la tableta y el móvil del camarero, sobre la misma cuenta.

Una app para cada tipo de negocio

Hostelería, comercio, peluquería, supermercado, moda, informática, floristería, vivero y molino de aceite: el mismo programa con su icono y su demostración. Se bajan en la página de descargas.

TPV web, tableta y PDA a la vez

Un local puede tener un TPV en el ordenador, otro en una tableta Android y varias PDA de camareros, todos sobre las mismas mesas y sin pisarse.

Pruébalo en tu local

Una demo abierta, sin registro; o la prueba de 15 días con un negocio tuyo, con tu catálogo.